¿Y si nos quedamos con lo bueno?

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Tendemos a hundirnos cuando  algo se acaba, cuando alguien se va para no volver e incluso cuando algo no nos sale como habíamos pensado.

Hemos acabado relaciones, nos hemos despedido de personas que queríamos tener en nuestras vidas, nos hemos distanciado de amigos que pensábamos que no se irían nunca, hemos esperado miles de veces un mensaje que nunca llegaba y, sobretodo, hemos llorado.

Hemos llorado las pérdidas, como si el mundo se acabase, como si recordar solo consistiese en estar triste porque “ya no tienes eso que tenías”

Ya no lo tienes, y quizá nunca vuelvas a tenerlo.

Pero mi pregunta es, ¿disfrutaste?

Si recuerdas todo eso que hiciste, ¿lo pasaste bien? ¿te hizo sonreír?

Si la respuesta es sí, enhorabuena.

Enhorabuena porque tuviste la oportunidad de disfrutar de algo por un tiempo limitado, cuando, a lo mejor otra persona no pudo.

Enhorabuena porque hablaste con alguien que te llamó guapa y te sacó una sonrisa, aunque nunca le volvieses a ver.

Enhorabuena porque alguien sacó tiempo de su vida para hacerte un hueco en la suya, aunque solamente fuese por un tiempo. El tiempo vale oro, y dar minutos a alguien no es una tontería. Fuiste tú, y no otra persona la que estuvo allí con alguien especial. Y se acabó pero, ¿lo pasaste bien?

Soy de esas personas que recuerdan todo, que ven el lado negativo de las cosas y que lloran por lo que ya no tienen. Pero al final eso cansa, quema por dentro.

Es más bonito recordar las cosas como una experiencia vivida, como algo que te ha hecho feliz.

¿Y qué si eso que tan feliz te hacía ya no está? Ya habrá otra cosa que te haga aún más feliz.
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Las cosas no duran para siempre, incluso aunque las cuides se van. No se van porque te odien, no se van porque hayas hecho algo mal, no se van porque no seas lo suficientemente bueno.

Se van porque su parte en tu vida ya acabó, porque ya dieron todo lo que podían dar y, si no podían darte más ¿para que quedarse?

Piénsalo así. Todo y todos tenemos un tiempo en la vida de algunas personas. A veces ese tiempo es unas horas, y otras puede ser toda la vida.

¿Cómo lo sabes?

No lo puedes saber. No puedes saber cuanto va a durar algo. Lo único que puedes hacer es pasarlo bien mientras tanto, para que, cuando recuerdes esos días, aparezca una sonrisa en tu cara.

Porque los recuerdos son como los capítulos de un libro, y a veces nos gusta releer algunos porque nos gustaron mucho. Pero ya los hemos leído, no nos podemos estancar en ninguno.

Hay cientos de capítulos más adelante, ¿te los vas a perder por echar de menos los que ya has leído?

Yo no.

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