Y si engorda, mejor.

Y si no me mata, ¿me hago más fuerte?

Tranquilos, no os vengo a convencer de que la comida basura y calórica es buena, aunque este post sí que tiene que ver con comer, al menos una parte.

Hoy quiero hablaros de algo que me pasa desde que tengo uso de mi ser: me gusta lo que no puedo tener, o lo que no me hace bien, o lo que me dicen que es imposible. En resumen:

“Dime que no puedo, y lo querré hacer”

Estoy completamente segura de que os pasa lo mismo, por eso os consolaré diciendo “No estás solo” como si esto fuese una reunión de alcohólicos anónimos y yo una alcohólica más (en realidad también podemos hablar de alcohol) pero empezaré hablando de comida.

¿Existe una relación entre lo atractivo y lo prohibido? ¿Por qué cuando nos dicen que no comamos algo en grandes cantidades, más lo queremos y mejor nos sabe? ¿Por qué tu madre esconde el chocolate en casa y no la olla del cocido, si también está muy rico?

Partiendo de la base de que muchas de las cosas que nos encantan tienen azúcar, y otroscomponentes que provocan  una sensación de “euforia” en nuestros sentidos y generan algo de adicción, hay que reconocer que lo que nos hace daño nos encanta, sin entrar en temas sadomasoquistas (eso a otra hora)

He empezado hablando de comida porque es una metáfora muy sencilla (metáfora, qué poética soy) pero esto va de la vida, de la atracción hacia lo que nos puede hacer daño, personas, comida, objetos, deportes… y una lista infinita de cosas.

O ¿es casualidad que alguna vez lo hayamos pasado mal por alguien que sabíamos que nos iba a hacer daño? Bueno, puede que al principio no sepas que una persona te va a hacer daño y te des cuenta más tarde, pero, ¿a que la mayoría de las veces sigues ahí, aunquesepas que vas a sufrir?

Eso, corazoncito de melón, es porque en el fondo piensas que eres capaz de cambiar la situación y no pasarlo mal. Y al final, acabas en un bucle en el que no consigues cambiar a esa persona ni consigues hacerte fuerte del todo, y siempre acabas en el mismo punto existencial preguntándote por qué eres tan idiota de seguir detrás de algo que te está quemando si mereces mucho más.

Lo peor de todo, es que muchas veces sabemos que vamos a llorar desde el principio y aun así LO HACEMOS. Porque pensamos, “ah no, a mi no me va  pasar, yo soy diferente”

Tú eres tonto, no hay otra palabra. Tú, y yo. Que yo también lo soy, ojo. Tonto porque sabesque te vas a caer, y aun así ayudas a cavar el hoyo. Tonto por querer cambiar cosas que no están en tu mano cambiar, cuando el primer cambio está en ti, en cómo te valores. Y si te sabes valorar, no te harán daño. Lo intentarán, pero no lo conseguirán.

Haz caso a tu amiga, que se está quedando afónica de decirte que dejes de hacer el tonto, y si te lo dice es porque ella seguramente haya pasado por lo mismo. En realidad, todos hemos tenido esa espina que nos dolía pero que no nos queríamos sacar pero algún día tendrás que sacarla, porque te vas a infectar.

Que sí, que nos encanta lo malo, lo prohibido, lo que nos da adrenalina. Pero hay un intermedio entre eso, y entre acabar llorando por las esquinas como un clinex usado. Está claro que el príncipe azul no se lleva, pero vida mía, ¡es que estás hablando con el lobo  sabes que te va a comer!

Pero no te preocupes, que esto se acaba. Un día llega la gota que colma el vaso, que a lo mejor es una tontería insignificante, pero colma el vaso del todo. Y te cansas de aguantar. Y dices, hasta nunca, no tengo tiempo para sufrir.

Antes de sufrir por tontos y tonterías, te animo a comerte esa palmera de chocolate que estás deseando catar, o a pedirte una pizza esta noche para cenar aunque rompas un día tu operación flotador, al menos sabes que no te harán daño al corazón. Bueno, si comes muchas sí.

Pero si sabes que te van a hacer daño, por favor, huye tan rápido como puedas, con palmera en el estómago incluida. Sobretodo si ya te lo han hecho antes, sabes lo que se siente, ¿para qué quieres repetir? A menos que, como he dicho antes, seas masoquista. Entonces vale, deja que te hagan daño (pero luego no llores, que nos conocemos)

Y dicho esto, voy a hacer caso de mi consejo y me voy a comer un trozo de chocolate, porque soy una rebelde y me gusta lo que no es bueno.

 

bridged-jones-2

 

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